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En armonía con la vida

Para muchos la música, la costura, las mascotas y las artes plásticas pueden ser parte de su lista de hobbies, pero Adriana Salas ama todas y cada una de estas actividades; para ella no son simples pasatiempos; son una pasión.

A sus 26 años, esta joven vecina de Barrio San Martín, cuenta con un negocio propio por el cual ya es bastante reconocida en San Carlos y más allá. Su empresa se llama Armonías y se dedica al diseño y creación de accesorios para el cabello como prensas, vinchas, diademas y hasta sombreros decorados.

 Armonías nació hace ya más de 2 años. Adriana cuenta que “todo empezó en mis clases de costura, cuando mi profe me enseñó a hacer florecillas para el cabello. En un inicio empecé elaborando accesorios solo para mí; con la tela que me sobraba en clases o con tela de blusas viejas. Ya después mis amigas empezaron a preguntar que dónde los compraba y quién los hacía. Entonces empecé a producir para otra gente.”

Es una ferviente defensora del medio ambiente y por eso Armonías es una combinación de creatividad y reutilización. “La idea de empezar a reciclar telas fue cuando entré en conciencia de los muchos pedacitos que se tiran en un taller de costura o de las muchas prendas que uno en la casa desecha o regala pudiendo darles otra utilidad.”

Actualmente sus diseños se consiguen en Ciudad Quesada en la Tienda Guatos o Mingos, en el Taller de Corte y Confección Laizo, en la sala de Belleza de Doña Emma Blanco y en la tienda de diseño Puercoespín en San José.

Y aunque Adri, como la llaman sus amigos, invierte mucho tiempo en diseñar y producir cada uno de sus artículos con sus propias manos, saca tiempo de donde sea para cumplir con todas sus responsabilidades y sueños, entre ellos, el rescate animal.

Por eso forma parte de Guatos o Mingos, un grupo organizado de personas, amante de los animales, que trabaja para luchar por los derechos de los mismos y especialmente rescatar y dar una mejor calidad de vida a los animales de la calle. Ella participa activamente en los rescates y también diseña accesorios para mascotas, destinando las ganancias a esta noble causa.

No es de extrañar entonces que una persona con tanta sensibilidad social sea también una amante de la música, un vehículo para expresar sus emociones y compartirlas con la gente. Adriana se enamoró del violín hace ya más de 10 años y en la actualidad ofrece lecciones para niños y adultos que desean aprender a tocar este instrumento.

“Dar clases me hace sentir realizada como persona, gracias a esto he conocido a gente demasiado especial que siempre llevo en mi corazón. Actualmente imparto clases privadas en el centro de Ciudad Quesada y en la Academia Audio Galáctica en barrio San Antonio.”

Más recientemente, decidió inscribirse también en clases de canto para cumplir uno de sus sueño: “siempre he sentido la inquietud por eso del canto, el canto me enamora y apasiona demasiado y en parte ingresé porque lo vi como un reto personal para superar un poco el pánico escénico, mejorar la confianza en mí misma y aprovechar el instrumento que Dios me dio al nacer.”

Así, sin quererlo, esta polifacética joven se ha convertido en un ejemplo para una juventud que debe buscar el amor propio para conseguir sus más grandes metas, pero que a la vez necesita dejar de lado la apatía e involucrarse más en los problemas sociales que afectan nuestro mundo hoy en día.

Para comunicarte con Adri podés buscar su perfil personal a través de Facebook como Adri Salas Morales o en su perfil de Armonías. También podés llamarla al 8591-8528.

 

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